La cofradía del repelús.

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He estado tentado de subir fotos de cachorros adorables de oso polar en vez de las de orugas procesionarias (Thaumetopoea pityocampa) que documentarán el texto. La razón es simple; evitar que l@s lector@s omitan el post o si deciden contra todo pronóstico seguir leyendo, cojan la tablet o el móvil con la punta de los dedos con cara de asco (uno se dedica a vender en su vida real, que le vamos hacer).

Sin embargo, algo gamberro me ha impulsado a todo lo contrario. Elegir de entre mis fotos de este fin de semana, las más especificas, las más literales y las más detallistas sobre este repudiado animalito.

Es muy habitual encontrar varios nidos en el mismo sufrido pino.

Es muy habitual encontrar varios nidos en el mismo sufrido pino.

La vida de la Oruga procesionaria es sin duda un ejemplo de adaptación parasitaria excelente, sin embargo dista mucho de ser plácida y relajada. Así que voy a intentar mostraros la vida según ella, y no contra ella (que artículos de como eliminarla, demonizándola hay muchos ya).

Así que lo primero es conocer su ciclo. Para no aburrir, es sencillo: Mariposa – huevos – 5 fases de larva – crisálida y vuelta a empezar.

Nota solo para listos: El orden es indiferente, si queréis empezar por huevo da lo mismo, acabaréis teniendo el mismo bichito con el mismo efecto repulsivo.

Los gusanos de seda molan y las orugas procesionarias no molan porque son peludas, pero cuando hablamos de ratas y ardillas es lo contrario. Igual el veneno de su pelambrera ayuda.

Los gusanos de seda molan y las orugas procesionarias no molan porque son peludas, pero cuando hablamos de ratas y ardillas es lo contrario. Igual el veneno de su pelambrera ayuda.

El pino es a la procesionaria lo que un aparcamiento de centro comercial de noche al “poligonero” con el coche tuneado (aunque puede ir a por otros arboles, lo suyo el pino).

En verano la mariposa se lo monta y pone los huevos en el pino, durante todo el frío, la larvas van ciclando hasta llegar a la oruguita peluda que tanto gusta por ahí, y entonces crea un sindicato con el resto de hermanas para crear EL NIDO. Estructura de seda, pero se desconoce todavía si la decoración interior es vintage o moderna.

Nido cargadito ya, a las puertas de la procesión.

Nido cargadito ya, a las puertas de la procesión.

A partir de ahí, siguen alimentándose del sufrido árbol, hasta que o bien se les acaban los suministros, o toca metamorfosear. Llega la primavera. Es entonces cuando una hembra (siempre es una hembra) arranca la migración. Voluptuosa y marcando el paso consigue que todo el sindicato de lepidópteros del nido le sigan pegados unos a otros, en lo que se conoce como LA PROCESIÓN. Bajan al suelo, buscan un rincón placentero donde enterrarse y con la ayuda de su crisálida, pasar al siguiente y corto estadio de su vida. Esa en la sale volando.

Pero no todo es alegría y pino en la vida de este peludito y urticante animal, pese a disponer de defensas repelentes, mediante su capacidad de expulsar dichos pelos urticantes. De poco le sirve ante algunos de sus depredadores emplumados, tal como el Carbonero (Parus major), el Herrerillo (Cyanistes caeruleus), la Abubilla (Upupa epops), los pájaros carpinteros, etc…

La calidad de la foto deja mucho que desear, pero es de lo poco visible que tengo de Carboneros. Gajes de las cámaras compactas.

La calidad de la foto deja mucho que desear, pero es de lo poco visible que tengo de Carboneros. Gajes de las cámaras compactas.

Sin embargo el sábado, mientras tomaba las fotos in situ… al enemigo que descubrí no tenía plumas, pero si volaba.

Les presento…

¡Al terror de las procesionarias!

La Ammophila. Este esfécido es sin duda son unas de esas antenas que no querrías ver si fueras largo, peludo y te arrastraras por los pinos. La Ammophila es una de esas especies que cuando muestran en primer plano que es lo que ocurre a su paso por una colonia de orugas, sueltas un “eishh”.

Como prepara el buffet a sus pequeñuelos esta señorita aguijonada.

Arponea una oruga (regordeta si es posible), la paraliza y se la lleva. Eso es digno de ver sobretodo teniendo en cuenta el escuálido tipín que me marca la Ammophila. Previamente se ha preparado un agujero en el suelo, a modo de minimadriguera donde coloca la oruga drogada por el veneno (imaginaos la sensación de la procesionaria) y a continuación le deposita inyectándoselo en el cuerpo, un huevo. Tapa el agujero con una piedra que coge con sus mandíbulas y listo. Así asegura que cuando nazca el bebe Ammophila tendrá alimento fresco, vivo y sabroso para varios días.

¡Madraza! …seguro que lo primero que os ha venido a la mente… quizás no.

Ammophila buscando la entrada que minutos más tarde encontró al nido.

Ammophila buscando la entrada que minutos más tarde encontró al nido.

Espero que después de esto, al ver las procesiones (de orugas, claro), les dediquéis al menos 5 segundos en dar gracias a las procesionarias, por evitar que ayuntamientos, agricultores y jardineros perezcan de aburrimiento ante una vida sin problemas, ni plagas.

Otra día menos repelús… creo.

El culpable de esto

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