Con la misma piedra.

0

IMG_8409

A veces, para observar naturaleza exótica, no hay que sacarle brillo al pasaporte y preparar la billetera.  Simplemente hay que llevar a tu hija al parque y levantar la vista (a riesgo de perder a la chiquilla y luego tener que dar explicaciones a la madre). Hace ya unos años, que no hay que ser ornitólogo para darse cuenta que en nuestros pueblos y ciudades, especialmente en Madrid y Barcelona tenemos un nuevo inquilino con una presencia masiva.

Ruidosa, histérica, escandalosa y revoltosa, esa es mi querida Cotorra de pecho gris o cotorras argentinas (Myiopsitta monachus). Está ricura con pico es sin duda un nuevo dolor de cabeza para las autoridades sobre fauna en un montón de países. Originarias de sudamérica, tiene un poder inmenso de adaptación a nuevos entornos.

Son listas, son resistentes y no caen tan mal como las pobres gaviotas y palomas. Si estas últimas para mucha gente son las ratas del aire, las cotorras vienen a ser como el hamster, roedor también, pero gusta y tiene el beneplácito de la gente (aunque muerda el jodío, mucho más que un criticado ratón).

Vuelta a las cotorras, que me voy.

Cotorra de pecho gris o argentina captada en Sant Cugat del Vallés.

Cotorra de pecho gris o argentina captada en Sant Cugat del Vallés.

Yo de pequeñito fui un gran afortunado (según el prisma con el que se mire) me apuntaron a unas colonias o cursos de veranos que se impartían en el Zoológico de Barcelona. Debía tener… 10 u 11 años, pero recuerdo perfectamente que me contaron una historia sobre las cotorras, que ya por aquel entonces empezaban a aparecer en Barcelona por el “Parc de la Ciutadella” (parque que envuelve el zoo).

Esa historia no he conseguido contrastarla hasta hoy, que sigo sin poder hacerlo.

Pero explicaba algo distinto a que son ejemplares que vienen de la suelta imprudente de algunos paisanos hartos de oír solo sus gritos en el comedor y que no medien palabra por mucho que se lo repitas pegado a la jaula. El ayuntamiento de Barcelona harto de tener problemas de sanidad con las palomas en los 80 decidió un plan alternativo y hoy en día una barbaridad. Introducir colonias de cotorras que competirían con las palomas por los nidos y la comida y así menguar su población. Antes tenían muchas palomas y ahora tienen muchas palomas y muchas cotorras.

Está historia me la contaron antes de que las cotorras se consideraran un problema. Pero claro, no creo que ningún gestor del ayuntamiento propusiera semejante estupidez y que luego encima se aprobara y se ejecutara sin que nadie les dijera cuatro palabras. ¿O si?

Están censadas ya 7 especies de cotorras en nuestras ciudades, sin embargo el número de la cotorra argentina es muy superior al resto y con diferencia.

Casualmente las primeras colonias estables de cotorras de pecho gris se registran en el Parc de la Ciutadella de Barcelona. Casualmente Barcelona a día de hoy tiene la mayor población de estos plumíferos invasores de todo el país. Casualmente estas acciones ya las hemos hecho antes, con esta piedra ya hemos tropezado antes, con la gambusia (Gambusia holbrooky). Que a principios del s.XX decidieron combatir las larvas de mosquito de los humedales, con un pececito que ha acabado siendo la pesadilla de todas las pequeñas especies locales. Total, antes teníamos muchos mosquitos y ahora tenemos muchos mosquitos y muchas gambusias.

Un grupo muy nutrido en Plaza Dr. Letamendi, Barcelona.

Un grupo muy nutrido en Plaza Dr. Letamendi, Barcelona.

Personalmente yo he tenido mi idílio personal con esta psitácida, y es que sobre los 14 años tuve una obsesión (otra de ellas). En la tienda de animales del pueblo, tenían varios ejemplares de cotorras y loros de diferentes especies, pero esta era asequible a mí economía y estéticamente muy atractiva. Así que empecé una campaña de presión en casa para que aceptaran a este “silencioso” animalito. Como ya he contado antes, yo era algo… “persistente”, así que llegó un día en el que hubo un evento religioso de esos en los que te regalan cosas como un reloj, o una cámara de fotos.  Y cuando regresé a casa, encontré una jaula enorme o me lo parecía, con mi deseo emplumado dentro de ella, junto a otra jaula contra todo pronóstico, incluso para mis padres, con dos periquitos (resultado de la presión en paralelo a mi madrina y su falta de conocimiento sobre pájaros).

Creo que todavía mi madre recuerda los gritos de la cotorra simplemente con entrar en la habitación donde estaba la jaula. Nunca habló, nunca aprendió trucos, nunca se relajo ante la presencia de personas, así que acabó en un voladero que monté, con dos perdices, cuatro codornices, los dos periquitos y un faisán. Pero eso señores, es otra historia.

Otro día más.

El culpable de esto

0 comments

  1. Angel 18 febrero, 2014 at 19:03 Responder

    Interesante! De todas formas, es curioso porque parece que la “plaga” de las cotorras no es sólo en Barcelona y Madrid, sino que está mucho más extendida, ¿quizá a todo el Mediterráneo?. Por ejemplo, una anécdota: hace unos años visitamos los jardines privados del Vaticano y recuerdo que estaban llenos de cotorras, y que la guía comentó que eran un problema porque llegaban a causar destrozos en el huerto privado del Papa.

Deja tu opinión

Uoh! ¿te apetece leerte otro?

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE